viernes, 8 de octubre de 2010

Capitulo 2: Ciencia.

Capitulo 2: Ciencia.

6 de la mañana, me despierto. No necesito a nadie que me ayude a hacerlo, la rutina esta totalmente metida en mi. Estoy alegre, me levanto de un salto, me aseo, me afeito, me visto. Y espero.

Que estupido soy a veces. No se nada de a donde me llevan ni que quieren de mi y sin embargo ni lo he pensado. Empiezo a tener dudas sobre si es una buena decision. Claro que podria ser algo realmente bueno, un trabajo en el campo, con mucho aire libre. Pero ¿porque un cientifico buscaria ayuda de unos presos?.

Llaman a mi puerta, un guardia me dice que han venido a por mi. No tengo nada que coger porque nada me pertenece en este lugar asi que simplemente me levanto y, tras ponerme unas esposas, soy conducido fuera de mi celda. El resto de celdas siguen cerradas, como en cualquier traslado rutinario todo sucede antes de que nos dejen salir. Al llegar a la puerta del patio veo al señor trajeado esperando al lado de un pequeño autobus (parece mas bien un camion modificado) junto con cuatro presos mas. No les conozco, pero les he visto alguna vez en el comedor. Nos hacen subir al vehiculo sin quitarnos las esposas y salimos hacia un destino incierto.

Una vez dentro los presos se pusieron a hablar. El primero fue el mas bajito, tenia la piel morena y los ojos vidriosos, casi transparentes:

- "Supongo que tendre que romper el hielo, me llamo Sasha y soy de un pueblecito al sur de Kiev."

El siguiente en hablar fue uno rubio y alto, casi podria decirse que era aleman pero tenia un acento demasiado marcado:

- "Mi nombre es Igor Drubich, soy de Ucrania y no tengo ni idea de que estamos haciendo aqui."

El tercero tenia unas manos con aspecto de haber trabajado la tierra durante años y una mirada triste y perdida, dijo:

- "Yo soy Dmitry Vasilevich, provengo de Stalingrado...".

- "Volgogrado.". - le corto el hombre trajeado.

- "¿Como?". - inquirio Dmitry.

- "Le han cambiado el nombre a Volgogrado, para olvidar lo que sucedio durante la gran guerra. El nombre fue elegido porque se encuentra a orillas del Volga.".

- "Vaya, me pregunto que otras cosas habran cambiado despues de tanto tiempo... Bueno, pues de ahi soy yo.".

El cuarto preso dijo escuetamente:

- "A mi me podeis llamar Andrey.".

Iba a decir mi nombre cuando el hombre trajeado se giro y dijo:

- "¡Silencio!, tendreis tiempo de sobra de conoceros en el centro.".

Me dio la impresion de que le molesto que hablasemos tanto, nunca nos dijo su nombre ni nada, casi podria decirse que pertenecia a la policia secreta, cosa que me amedrento aun mas. Mire por la ventana, el cielo era gris, no reconocia el paisaje. Me pregunto si tardariamos mucho en llegar. Por un instante recorde la primera vez que monte en un coche, años atras. Mi familia era pobre aunque tuvimos la suerte de poder trabajar como sirvientes en casa de un hombre rico. Yo era el mayordomo. No estaba tan mal, gracias a ello adquiri cierta cultura accediendo a su biblioteca en los ratos de descanso, siempre con el permiso del señor. Un buen dia me dijo que tenia que ir con el a la gran ciudad, yo me emocione mucho aunque mantuve mi pose seria en todo momento. Tenia un Gaz-12 ZIM de color negro. No habia podido verlo de cerca aun y cuando entre en el me parecio enorme. El viaje fue corto, en menos de 20 minutos llegamos al destino. Para el era solo un viaje mas pero yo jamas podre olvidar el ronroneo de aquel motor.

Seguia con mis ensoñaciones cuando el vehiculo paro. Nos hicieron bajar y entonces vi por primera vez el edificio. Era enorme, con paredes de hormigon oscuro, con aspecto amenazador. Pude leer un nombre antes de entrar: Akademgorodok. ¿Que demonios se esconde tras todo esto?.

El hombre trajeado nos quito las esposas y dos guardias del centro salieron a escoltarnos. Nos llevaron a una sala llena de cientificos con batas blancas que no dejaban de mirarnos atentamente. Nos dejaron en calzoncillos y procedieron a hacernos una serie de pruebas medicas. Comprobaron los oidos, la vista, los reflejos y nos examinaron buscando algun tipo de herida de la gran guerra. Al terminar parecieron satisfechos, aunque apenas dijeron una palabra. Nos dieron un uniforme nuevo y nos vestimos.

Tras todo ello nos llevaron a una habitacion y nos dejaron con un señor que llevaba gafas y un traje que parecia muy caro. El señor con gafas estaba ojeando unos papeles cuando entramos y al momento los dejo y nos dijo:

- "Tomen asiento, camaradas. Me llamo Doctor Krushev y soy el encargado de la investigacion en la que van a ser participes. Supongo que deben estar sembrados de dudas y preguntas a las que procurare atender en la medida de lo posible."

Parecia un hombre cansado y mayor pese a que no debia ni tener 40 años, daba la impresion de que tenia muchas preocupaciones en mente. Tras examinarnos con su mirada prosiguio:

- "No tengan miedo, el experimento en el que van a participar no les dolera. No recibiran pinchazos de agujas ni electroshoks, ni nada parecido. Es muy sencillo, queremos observarles durante varios dias mientras cohabitan en una habitacion cerrada sin ningun tipo de estimulo externo, ni siquiera por parte de mis otros colegas cientificos. Tendran comida de sobra y no esperamos de ustedes nada mas que una simple interaccion social.".

No sonaba nada mal, demasiado bien diria yo. Por un momento pense que seria como volver a la carcel pero sin guardias ni obligaciones... no sonaba tan y tan mal.

- "¿Y cual es la pega?" - dijo de repente Andrey, todos nos giramos mirandole durante un instante, luego volvimos a mirar al doctor - "no creo que nos hagan vivir a todo lujo durante unos dias sin mas. Camarada" - añadio.

- "Jeje." - dijo el doctor sonriendo - "Interesante pregunta, imagino que debes ser Andrey." - me quede fascinado cuando dijo eso - "Bien, pues la "pega" como tu la llamas es que no hay pega. Nosotros estudiamos la conducta y necesitamos a gente sacada de un entorno concreto, en este caso la carcel, para ver sus pautas de comportamiento y como se refleja en ellos el pasar varios dias a solas".

Andrey fruncio el ceño pero no quiso añadir nada mas.

- "Y si no teneis mas preguntas ahora pasaremos al lugar donde pasareis los siguientes dias."

Nadie dijo nada, lo unico que queriamos era librarnos de la carcel aunque fuera solo por unos dias. Nos llevaron de nuevo por aquellos pasillos que parecian no tener fin. Llegamos al fin a una puerta enorme, diferente a las del resto del compleo. Parecia hecha de acero pesado. Tras ella habia una sala enorme con aspecto de laboratorio, habian sillas y mesas llenas de aparatos extraños, tambien habia un cristal enorme a traves del cual podia verse una habitacion. El Doctor Krushev dijo:

- "Esta es la sala de observacion, desde aqui os tendremos monitorizados 24 horas al dia. Siempre habra un equipo de cientificos viendo que hareis. Esos altavoces que veis estan conectados a unos microfonos instalados dentro para poder oiros en todo momento. Venid por aqui".

Nos condujo a la habitacion interior. Alli habia una mesa con cinco sillas, cinco camas en el fondo, tambien observe que el cristal por el que nos iban a ver en realidad era un espejo y tambien vi que no tenia ventanas ni nada que diera al exterior, era una habitacion completamente cerrada con unas pequeñas rejillas de ventilacion en el techo y luz artificial. Senti un escalofrio al pensar que iba a pasar alli unos dias. El Doctor dijo:

- "Bien, pues este sera su pequeño habitaculo, hay comida deshidrata en abundancia, agua corriente, el baño esta en aquella pequeña puerta al lado de las camas. Pero bueno, ya se iran aclimatando.".

- "Tengo una pregunta." - dijo Andrey.

- "Adelante, camarada." - le respondio el doctor tranquilamente.

- "¿Porque han elegido a unos presos para esto? lo ultimo que querriamos es estar mas encerrados aun.".

- "Precisamente por estar acostumbrados a estar a solas en sus celdas e incomunicados del mundo exterior les costara menos adaptarse a las condiciones del experimento. Y aunque sean presos hemos sido muy selectivos a la hora de elegirles, no tienen antecedentes de violencia y segun sus fichas son personas sociables.".

- "Ya veo. Bueno pues ¿cuando empezamos?".

- "En realidad si sienten preparados podemos empezar ahora mismo."

Nos miro uno a uno y todos asentimos con la cabeza, asi que salio de la habitacion mientras añadia:

- "No hagan nada que no harian normalmente, sean ustedes mismos. La clave del experimento es la normalidad.".

Y se fue, cerrando la puerta tras de si.

lunes, 4 de octubre de 2010

Capitulo 1: La Carcel.

Capitulo 1: La carcel.

6 de la mañana, hora de despertar. Aunque en realidad tenemos poco que hacer aqui nos levantan bien temprano para recordarnos quien esta al mando. Me lavo, me afeito y me pongo el uniforme de preso. Si, soy un preso, me encerraron por hablar demasiado y es que en los tiempos que corren es mejor estar callado y esperar a que el tiempo haga su trabajo.

Aunque no puedo quejarme, soy uno de los privilegiados. Al fin y al cabo mi falta no fue grave y al final te acabas acostumbrado a todo. Bueno, a casi todo. Solo de pensar que cinco años atras me habrian torturado hasta matarme o habria terminado en un gulag en Siberia por el simple hecho de estar en guerra me levanta un poco el animo.

6 y media, se abren las puertas y salimos a la galeria a pasar revista, todos en silencio, ya de buena mañana hay tension en el ambiente. Todo en orden. Marchamos hacia el comedor a desayunar en fila bajo la mirada estricta de los guardias. Ah, los guardias, ellos si que tienen suerte, es quizas el unico trabajo en el que no te puede pasar nada hoy en dia.

Curioso, me ha parecido ver a un señor con traje hablando con uno de los guardias en el camino al comedor. Debe ser del gobierno, malas noticias para alguno de los presos, seguro. La vida en la carcel es monotona y cualquier novedad es comentada durante dias. Recuerdo, por ejemplo, lo que le paso a Dimitri, mi ex-compañero de celda, un buen dia vino un señor del gobierno y paso de ser un privilegiado a la peor escoria y todo porque su hija habia robado unas piezas de fruta. A veces me pregunto que habra sido de el. Maldito gobierno.

No me malinterpreteis, amo mi pais, desde los Montes Urales al frio norte, cada trocito de tierra lo siento como si fuera mio. Pero el gobierno que tenemos es harina de otro costal. La palabra libertad hace mucho que dejo de tener sentido y nadie hace nada porque los que actuan desaparecen misteriosamente de la noche a la mañana y ya nunca se vuelve a saber de ellos. Eso me paso a mi.

7 y 45 de la mañana, hora de salir al patio a estirar las piernas. Levanto la mirada y veo que han reforzado la guardia, algun pobre infeliz va a ser trasladado a un destino presumiblemente peor. Miro a los que me rodean y observo como sus caras, otrora soñolientas, se vuelven mas grises y apesadumbradas de la costumbre, saben como yo que alguno nos va a dejar.

Al rato de andar por el patio observo a un guardia que se va acercando a diferentes presos y les dice algo que no logro entender, tras lo cual se van hacia el edificio principal. Al momento veo que se me acerca y con tono serio me dice que vaya al despacho del director. No digo nada, agacho la cabeza y me dirigo hacia alli. ¿Que demonios querran de mi?.

Al llegar veo salir a uno de los reclusos con una ligera sonrisa en la cara. No se como tomarmelo, para muchos aqui la perspectiva de una muerte segura es una forma de liberacion mas. El guardia que me acompaña me dice que me siente en una de las sillas contiguas al despacho del director. Tengo el corazon a mil, no se si conseguire aguantar sin derrumbarme.

Al cabo de 10 minutos me dicen que pase. Al entrar veo al director sentado tras su enorme mesa y de pie junto a el esta el señor con traje que habia visto antes. El señor trajeado me miro de arriba a abajo mientras el director decia:

- "Sientate, queremos hacerte unas preguntas.".

Me sente sin decir nada con la vista puesta en el suelo. El director era un hombre muy seguro de si mismo y poseia una voz autoritaria que siempre me habia intimidado muchisimo.

- "Segun tu ficha no padeces ninguna enfermedad y por tu aspecto parece que la vida en prision no te esta sentando nada mal.".

Segui mudo, asenti levemente para que continuara. En ese momento se dirigio a mi el señor trajeado:

- "¿Te gustaria salir de aqui? pareces un candidato idoneo para unas pruebas que haran que este, nuestro pais, de un paso de gigante en el campo de la ciencia, camarada.".

Me quede absorto, no llegue a pronunciar palabra pero el entendio por mi gesto que salir de aqui era lo que mas queria en este mundo.

- "Bien, pues decidido queda, tan solo tendras que poner tu firma en estos papeles y mañana saldras de aqui a un lugar donde te trataremos mucho mejor.".

Garabatee mi nombre leyendo por encima el papel que me entrego, ponia algo de que aceptaba las condiciones del contrato y que desde ese momento era responsabilidad de un tal Doctor Krushev.

Me devolvieron al patio tras ello, senti como si de repente mi vida volviera a tener sentido. Senti que por fin se termino mi estancia en el infierno. Cuan equivocado estaba.