Joe Arridy sufría de una condición mental que le hacía ser como un niño de 6 años. En el año 1936 fue acusado de violar a una niña y asesinar a otra, en 1937 fue ejecutado en la cámara de gas. Posteriormente se demostró que él no era el culpable y en el año 2011 el gobernador de Colorado le dio el perdón.
Su abogado trató de que le declarasen incapacitado mentalmente pero tres psiquiatras atestiguaron que estaba sano, como mucho lo tacharon de algo lento. La frase fue "es incapaz de distinguir entre el bien y el mal, con lo cual no sabría distinguir si sus actos son criminales o no". Fue condenado principalmente por la confesión falsa que había firmado.
Lo más triste del caso es que él nunca supo qué estaba sucediendo desde que fue arrestado hasta su muerte.
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