Hubieron 32 participantes pero sólo 14 llegaron a la meta.
Entre ellos destacan dos de una tribu sudafricana de Tsuana, siendo los primeros africanos en participar. No es que fuesen enviados para ello, simplemente se encontraban visitando la exposición universal de San Luis y decidieron apuntarse. No se sabe a ciencia cierta si corrieron descalzos.
La carrera en sí fueron 40 km divididos entre 5 vueltas al estadio y luego tenían que ir por caminos de tierra. Los jueces iban en unos vehículos que levantaban mucho polvo, lo cual sólo ponía peor la situación ya que estaban en pleno Agosto.
Ahora viene lo bueno:
El primero en llegar fue Fred Lorz pero lo hizo usando un vehículo para volver al estadio cuando tuvo una rampa en la pierna con lo cual fue descalificado. La intención era prohibirle correr más pero al año siguiente ganó la maratón de Boston.
El segundo en llegar fue Thomas Hicks. Lo peculiar fue que le detuvieron varias veces durante la carrera para inyectarle estricnina (un veneno para ratas) mezclado con brandy. No se sabe muy bien como pudo llegar a la meta porque estaba en estado alucinatorio y perdió 8 kilos. Aún así fue declarado el ganador.
Andarín Carvajal era un cartero de Lousiana que llegó al lugar haciendo autoestop, corrió usando su ropa de calle y habiendo ayunado 40 horas. A mitad carrera se paró para comprar unas manzanas que resultaron estar podridas, lo cual le provocaron dolores estomacales así que se tumbó a dormir un rato. Quedó el cuarto.
Los africanos Len Taunyane y Jan Mashiani quedaron en 9ª y 12ª posición respectivamente. Lo cual fue una decepción para el primero... pero es que fue perseguido por unos perros salvajes que le desviaron de la ruta una milla.
Luego tenemos a William Garcia quien casi muere por las nubes de polvo antes mencionadas. Lo encontraron tirado a un lado de la carretera sin apenas poder respirar.
John Lordan, ganador de la maratón de Boston de 1903, se retiró tras 10 millas porque cayó enfermo de repente.
Sam Mellor, ganador de la maratón de Boston de 1902 lo dejó a las 16 debido a las problemas ocasionadas por el polvo.
Tenían dos posibles lugares donde beber agua, el primero a unas 12 millas y otro a las 25. El organizador, de nombre James E. Sullivan, tuvo la maravillosa idea de permitir que usasen sólo el segundo.
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